MARIPOSA, VUELA ALTO.
Mariposa, así como te llamaban en el colegio amada madre, hablar de ti es sólo pensar en bondad y entrega de amor incondicional, recordamos tu historia que inició un 13 de enero de 1944 en Barranco, tus buenas formas y educación las aprendiste de tu madrina hasta los 4 años porque mi abuelita partió cuando naciste dejándote con el abuelo Pelayo, que te dio un nuevo hogar con la mamá Águeda y nuestros tíos: Vicki, Carlos, Sara y Pepe.
Trabajaste siempre desde muy joven, tuviste una peluquería aprendiendo los secretos de belleza y siempre el lema “estar siempre arregladas”. Emprendiste el trabajo de cajera y fue en Cajamarca que conociste a nuestro padre Raúl y en donde irremediablemente se unieron en amor para siempre; seguramente estarán bailando un adorable tango como sólo ustedes sabían hacerlo; y así nacimos tus hijos: Isa, Lily, Mery, Giuly y Raúl, crecimos en el Cusco.
Aprendiste a coser y dirigiste una pequeña empresa de confecciones, siempre recordaremos los pijamas que nos hiciste. Siempre emprendedora y visionaria tuviste una boutique con ropa y vestidos importados y luego sin quedarte atrás dirigiste un restaurant y perfeccionaste tus recetas, siempre detrás de los detalles de los ingredientes y aprendimos a degustar siempre lo bueno de tu cocina.
Te diste una segunda oportunidad de reunir a nuestra familia y llegamos a Arequipa, donde terminamos de crecer y madurar; donde cada uno de nosotros tus hijos elegimos nuestro destino y mi padre y tú; allí preguntando de que se trata y apoyando nuestras decisiones y en donde se trazaron los caminos que seguirías con nuestro padre hasta la eternidad, siempre pendientes de nosotros y trabajando en todo: desde manejar una pensión familiar hasta dar menú a domicilio, o vender cosas importadas, siempre dándolo todo y cuando todo cambio, viajando constantemente cuando varios de nosotros cambiamos de ciudad y hasta de país, y así elegir viajar cada cierto tiempo para estar con nosotros, siempre apoyando, siempre trabajando, acompañando y soñando siempre, haciendo planes.
El legado más hermoso es el amor, y de él emanan todas las demás virtudes, y tú amada madre las tenías casi todas: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.
Siguiendo tu ejemplo amada madre, elegimos cada uno un camino diferente, pero tú estás en cada paso que hemos dado: en la paciencia, en el amor, en la entrega y sin envidias.
Te amamos mamá, sólo nos has adelantado en el tiempo, pero a la vez estamos conscientes que estas en cada uno de nosotros y así te honraremos sintiendo la inspiración de tu legado
VUELA ALTO MAMÁ!
Tuesday, March 11, 2025
Starts at 10:00 am (Central time)
Chapel at Oklahoma City Cremation
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